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NÚMERO 10: NOVIEMBRE 2014

CGTe-comunica

SINDICATO DE ENSEÑANZA DE MADRID

   
Imagen de la PRIMERA NOTICIA

PORQUE NO TODOS LOS SINDICATOS SOMOS IGUALES

Imagen de la SEGUNDA NOTICIA

DEMOCRACIA Y EDUCACIÓN

En CGT sabemos que la gente trabaja mejor y es más feliz cuando comparte un proyecto, cuando las relaciones laborales son de colaboración, cuando las personas están implicadas y se sienten responsables de la tarea que realizan, cuando comprenden para qué sirve lo que hacen y participan en su preparación.

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Imagen de la TERCERA NOTICIA

RESUMEN DE LAS II JORNADAS DE PEDAGOGÍA LIBERTARIA

Los pasados días 17 y 18 de octubre y 8 de noviembre realizamos las II Jornadas de Pedagogía Libertaria. El tema central a trabajar en los dos primeros días fue la participación y el tercero, la evaluación.

Por la Comisión de Pedagogía Libertaria.

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Imagen de la CUARTA NOTICIA

SOFTWARE LIBRE

Además de las ventajas evidentes de la gratuidad y la garantía de nuestra privacidad, el uso de este tipo de aplicaciones tiene otros beneficios como el fomento del trabajo colaborativo, la rápida corrección de errores y mejora de las versiones debido al gran número de personas que trabajan en ello, la posibilidad de colaborar en la creación de tu propio software...

Ofrecemos una lista (no exahustiva) de URLs con información y descarga de software libre de varios tipos.

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Imagen de la QUINTA NOTICIA

EL PROFESOR LIBERTARIO (y III)

Con esta entrega concluimos la publicación de la ponencia que dictó Félix García Moriyón en 1996 en el Primer Congreso de la Federación de Enseñanza de CGT, en Valladolid. El punto 3.2 con el que abre esta entrega es la segunda mitad del capítulo Autoridad sin poder, que resultaba demasiado largo para publicarlo de una vez.
Puedes consultar las partes primera y segunda en los números anteriores del CGTe-comunica.

A partir del mes que viene pretendemos continuar con una serie sobre pedagogía según diversos pensadores anarquistas o cercanos a planteamientos libertarios.

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Imagen de la SEXTA NOTICIA

LA EDUCACIÓN QUE QUEREMOS

En un momento de buscar alternativas, de preguntarnos y contestarnos qué educación queremos, invitamos a toda la comunidad educativa a dar una respuesta colectiva a estas y otras preguntas, porque es necesario coordinar nuestros esfuerzos, intercambiar experiencias, debatir y decidir juntos las propuestas.

Los próximos 6, 7 y 8 de diciembre, Mareas por la Educación Pública (MxEP) os invita a participar, en la Escuela Popular "La Prospe", en el II Encuentro "La educación que queremos" dentro de las acciones previstas en 12 meses, 12 luchas.

Más información en http://mareasporlaeducacionpublica.blogspot.com.es



PORQUE NO TODOS LOS SINDICATOS SOMOS IGUALES

La aprobación de la LOMCE, empeorando la ya de por si lastimosa LOE, trae a la educación vestigios del pasado y postulados liberales-economicistas que, tras un posterior redactado, no han sido capaces de disimular que:

Es, hablando claro, una mala Ley que la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ha defendido desde un primer momento como suya. Y es que Lucía Figar es una de las principales valedoras del mercado educativo y de la derecha pedagógica. Sus políticas y sus insultos hacia la Comunidad Educativa así lo demuestran.

La respuesta a la imposición de más trabajo y menos recursos que se implantó en el verano del 2011 a Secundaria fue el detonante y la apertura de muchos ojos sobre lo que ya se estaba haciendo por parte de la Consejería desde hacía años en Madrid. Esta vez, el tándem Figar-Esperanza no contó con las lecciones sociales del 15 de Mayo. La sociedad, parte de ella, estaba muy hastiada y quería responder. L@s docentes, parte de esa sociedad, respondimos. La Marea Verde echó a andar y hemos aguantado hasta la fecha. Las formas, los discursos y las informaciones han cambiado. Quien no lo vea, es porque mira hacia otro lado.

La CGT ha participado como sabemos, de forma abierta, con mucho empeño en aunar y en saber que no somos islas. Es por ello que hemos intentado empujar, junto a otros grupos y personas, en la dirección que, como docentes, creemos más responsable. No han sido caprichos y vaivenes de un día, ha sido lo que en CGT queremos hacer: apoyo mutuo, solidaridad y acción directa.

En definitiva, RESPONSABILIDAD.

QUIÉNES SOMOS

QUÉ QUEREMOS

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DEMOCRACIA Y EDUCACIÓN

Es bien sabido que la palabra española “trabajo” viene de la latina “tripalium”, que era una estructura de tres palos a la que se amarraba a los esclavos para poder azotarlos. Cuando Dios quiso castigar a los hombres, les condenó a trabajar para poder sobrevivir. Con esta introducción tan original queremos referirnos a lo penoso que desde siempre nos ha resultado tener que trabajar. Desde luego, históricamente se ha considerado como una actividad poco apetecible.

No cabe duda de que la derecha ideológica de este país (es probable que ocurra en casi todos los lugares del planeta) domina las claves de comunicación social. No tienen razón ni ética, pero comprenden a la perfección los tiempos y las estrategias para conseguir que la gente crea que prefiere aquello que no le conviene. De una manera equivalente a la machacona letanía que pretende que el funcionariado nunca podrá trabajar con tanta dedicación como las personas con contratos laborales limitados, que ha permitido desmantelar los servicios públicos de este país sin apenas oposición, otro mantra que la gente repite sin darse cuenta se refiere a la presunta mayor eficacia de los sistemas verticales sobre los participativos.

En principio sólo hay dos motivos por los que un ser humano puede estar dispuesto a encarar un esfuerzo incómodo, especialmente si tiene que hacerlo en colaboración con otros seres humanos: la presión externa o la decisión propia. La ideología capitalista rampante quiere hacernos creer que sólo existe la primera posibilidad y que, en nuestros tiempos, se basa en la codicia (tener un coche mejor que el del vecino, ir a Bali de vacaciones, lucir unos zapatos de Guchi…) y el miedo (a perder el trabajo o los derechos laborales, a que alguien consiga un beneficio mayor que el tuyo, a que te traten sin ningún respeto, a que la sociedad te señale…), y por eso procura que las relaciones laborales estén muy jerarquizadas, de manera que los superiores puedan premiar o castigar sin dificultad y la máquina siga rodando. Este país, que no ha conocido otra forma de hacer las cosas, ve cómo la presión que se ejerce sobre los trabajadores se acentúa, cómo se refuerzan las relaciones de jefe y subordinado, cómo se buscan la obediencia incondicional y la sumisión de las clases trabajadoras al sistema.

Pero en CGT sabemos que la gente trabaja mejor y es más feliz cuando comparte un proyecto, cuando las relaciones laborales son de colaboración, cuando las personas están implicadas y se sienten responsables de la tarea que realizan, cuando comprenden para qué sirve lo que hacen y participan en su preparación.

En educación se hizo hace años un timidísimo intento de introducir la responsabilidad compartida en los colegios e institutos, pero como nadie lo explicó bien, la gente no tenía costumbre y no hubo tiempo para que se aplicara correctamente, la democracia en los centros educativos (de gestión pública) tuvo un recorrido superficial y corto. Se diseñó un sistema para que el profesorado participara en la toma de decisiones, el alumnado y las familias fuesen tenidas en cuenta e, incluso, el personal laboral estuviera presente en la planificación del funcionamiento del centro. No tenemos más remedio que admitir que la pobre aplicación de estas sanas intenciones convirtió la democracia en los centros educativos en una farsa de dudosa utilidad.

Tan mal se hicieron las cosas que nunca llegó a funcionar la toma colectiva de decisiones, al menos a nivel general. Puede que en algún centro aislado sí. Durante veinte años hemos convivido con una farsa que simulaba un comportamiento democrático en los centros educativos, y pudimos descubrir mil artimañas para que las decisiones ya estuviesen tomadas antes de sentarnos en los claustros o en los Consejos Escolares. El sistema quiso engañarnos, pero a nosotros nos resultó más cómodo dejarnos engañar. La democracia es votar ¿no? Pues nosotros votábamos todo el rato y ya con eso nos quedábamos encantados. La participación activa, la asunción de responsabilidades, la iniciativa o el trabajo en grupo nos resultaban demasiado fatigosos, así que votábamos cada vez que alguien nos lo pedía, y santas pascuas. La democracia es complicada y exigente, lo sabemos, los anarcosindicalistas la venimos practicando desde hace más de 100 años, pero sabemos también que merece la pena el esfuerzo.

En la CGT nos hemos encontrado en demasiadas ocasiones teniendo que defender algún procedimiento con el que realmente no estábamos de acuerdo, pero que era menos malo que lo que nos traían para sustituirlo. Ahora que el papel del director o directora se ha reforzado y separado de la función docente, que las atribuciones de los órganos colegiados de los centros son básicamente ser informados y que el profesorado ha sido revestido con la ineficaz armadura de la autoridad oficial, echamos de menos aquél simulacro de democracia en el que, al menos, teníamos la posibilidad de plantarnos contra lo evidentemente inaceptable.

Lo tuvimos. No supimos usarlo. Lo perdimos ¿Qué hacemos ahora?

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RESUMEN DE LAS II JORNADAS DE PEDAGOGÍA LIBERTARIA

Los pasados días 17 y 18 de octubre y 8 de noviembre realizamos las II Jornadas de Pedagogía Libertaria. El tema central a trabajar en los dos primeros días fue la participación. Para ello contamos con la colaboración de Raúl Ruano (profesor de IES), que nos explicó las 10 ideas que nacen del intento de llevar a cabo los principios de la pedagogía libertaria en la escuela pública. Los resumimos:

  1. Tener presentes a los clásicos libertarios y al profesorado libertario.
  2. La principal escuela es la escuela de la vida.
  3. Escuelas, ateneos, teatros, revista, etc.
  4. Espacios funcionales y donde se encuentre la belleza (Ejemplo La Rouche).
  5. Contribuir a que lleguen a ser seres libres y autónomos, distribuir el poder.
  6. Metodologías activas y aprendizajes cooperativos (en común con la Escuela Nueva).
  7. Nueva relación con la naturaleza, Eliseo Reclús decía que se enseñase al aire libre.
  8. Educación para la ciudadanía, contra el analfabetismo moral.
  9. Pedagogía libertaria para la autogestión y la democracia directa en la escuela.
  10. Una educación integral. Los afectos.

Tras escuchar la experiencia de Raúl Ruano nos pusimos a trabajar la participación en las distintas etapas educativas: su definición y características, los espacios y ámbitos para la misma y cómo ponerla en marcha. Resumimos las aproximaciones a una participación real en los diferentes ámbitos pedagógicos:

Infantil: participación de las familias.

Primaria: se llegó a la siguiente definición consensuada: La participación es el acto de dar voz a cada persona dentro del grupo con el fin de expresar, transformar, avanzar y de enriquecer desde la voluntariedad y siendo conscientes de la responsabilidad que implica. Es un concepto dentro del que cabe "la no participación". Es decir, entendemos que la "no participación" ya es en sí misma una forma de participar.

Secundaria: Se centró la reflexión sobre el AULA como espacio de participación. Se propusieron las siguientes acciones:

Para el desarrollo de estas acciones, encontramos las siguientes dificultades:

Adultos:

El sábado 18 conocimos las experiencias y reflexiones de diferentes personas del entramado pedagógico de nuestro entorno:

  • Centros De Educación Primaria: CEIP Santa María (Lavapiés); CEIP Javier de Miguel (Vallecas); CEIP Palomeras Bajas (Vallecas). Nos contaron las iniciativas que tienen en marcha, sus inicios y su actualidad. Compartieron cómo son sus relaciones en el claustro, con la directiva y la Administración.
  • Centro de Educación Secundaria: IES Miguel Catalán (Coslada).Compartió sus experiencias en el claustro y en el aula basadas en el largo recorrido creado en base a una sólida estructura de participación.
  • Centro de Educación no formal: Escuela Popular de Prosperidad (Prosperidad). Dos compañerxs de “La Prospe” nos contaron las actividades que realizan, cómo se gestionan y organizan. Vinieron cargadxs de experiencias y buenas ideas.
  • Universidad: Asignatura autogestionada: Cultura en contextos de crisis (UCM). Acudieron dos alumnas organizadoras de la asignatura, nos contaron los obstáculos que tuvieron por parte de la propia Universidad (trámites, tasas...) pero también los éxitos logrados; la asignatura aportaba créditos, les proporcionó un foro donde plantear preguntas y debates libremente y escuchar a quien el alumnado decida.

Tras las mesas de trabajo y escuchar las experiencias, hubo un debate entre todos. En él surgieron ideas y preguntas, sobre todo para los ponentes, algunas fueron:

¿Se debe concentrar los mejores equipos?
No es bueno concentrar a “los mejores”. Hay que generar el derecho para que todxs se puedan beneficiar de los mejores equipos. Hay que trabajar en el barrio donde vivimos o ahí donde tenemos el centro educativo donde enseñamos.

¿Qué se puede hacer con el profesorado resistente al cambio?
Todo debe justificarse pedagógicamente, no en opiniones. Hay personas de la derecha pedagógica que no coinciden con nosotrxs, pero si respetan al alumnado se puede coincidir con ellxs. No se puede trabajar solo, se debe buscar a otrxs aunque no tengan los mismos planteamientos o utilicen las mismas pedagogías.

¿Qué hacer con los equipos directivos?
Para que algo cambie hay que trabajar y para ello hay que entrar en los equipos directivos. Se tienen que abrir los claustros a la participación de padres y madres. Hay que transformar los órganos y otorgarles otro papel. La continuación de las Escuelas Libres es buscar entre los centros públicos aquellos que tienen una dirección permeable a la innovación y fortalecer el AMPA.

¿Cómo enfocarlo para personas con características especiales?
Algunos centros preparan las instalaciones para este tipo de público. Por ejemplo se eliminan barreras, se organizan los espacios, se instalan pictogramas...

¿Cómo trabajar la parte afectiva?
Manejando las emociones. Por ejemplo, comunicar nuestro estado de ánimo.

¿Existen diferencias entre la Pedagogía Libertaria y otras pedagogías?
La Pedagogía Libertaria es abierta e integra métodos activos y enfoques no directivos.

Con toda esta información y trabajo, realizamos una actividad para “tender las ideas”. Cada unx rellenó un recortable de ropa: una prenda de críticas, otra de sugerencias y una última de agradecimientos, para tenderla en una cuerda, y así quedar a la vista de todxs todas las opiniones surgidas a lo largo de las jornadas y que cada unx pueda sacar una evaluación general propia y llegar con más ganas e ideas al último día de las jornadas.

El 8 de noviembre abordamos la evaluación en nuestra práctica pedagógica libertaria. Empezamos analizando nuestra realidad: pruebas externas, trabajo precario, presiones del claustro y la directiva, etc. Pero también salieron otras realidades de evaluación más abiertas y participativas en educación infantil y no formal que tendrían más amplitud de movimiento y metodologías, menos disciplinarias y más centradas en cada persona.

Posteriormente describimos nuestro ideal pedagógico: antes consideramos necesario un cambio de metodología (más participativa y centrada en las capacidades y preferencias de cada persona), tiempo y contenido. La evaluación se realizaría entre toda la comunidad educativa (todxs lxs trabajadorxs del centro, alumnxs y padres), los criterios de evaluación se centrarían en la persona atendiendo a sus necesidades y capacidades. Las herramientas serían las asambleas y la observación participativa o no (con registros, diarios, etc.). La finalidad sería lograr el desarrollo humano y serviría para indicarnos si las herramientas empleadas son adecuadas o se debe cambiar algo y cómo hacerlo.

El tercer paso fue compartir idear estrategias para realizar una evaluación más libertaria y participativa aplicada a nuestra evaluación. Algunas de ellas fueron las siguientes:

  • Si el aula nos lo permite, disponer los pupitres en círculo evitando diferencias y jerarquías, y permitiendo que todos nos veamos.
  • Trabajar más habilidades y estrategias en la medida en que los tiempos y contenidos nos lo permitan. Herramientas más lúdicas para mejorar motivación; hasta el examen puede ser un juego con un poco de esfuerzo. Más trabajos de investigación y menos exámenes.
  • Trabajar en equipo con el resto de profesionales del centro en la medida de lo posible.
  • El primer día de clase realizar una asamblea, en ella exponer las realidades del curso y las posibilidades metodológicas. Entre todxs nos pondremos de acuerdo para: decorar el aula, pactar pautas de convivencia de la clase, temarios y metodología. Cada realidad es diferente y permite más o menos libertad, con la presión de las pruebas externas probablemente los alumnos tengan que asumir que van a tener que pasar por muchos exámenes para demostrar todo el temario memorizado, pero podremos dar libertad en las pequeñas parcelas que cada unx podamos: elegir las salidas y actividades, invitar a los padres y madres al aula para compartir su realidad, permitir salir al baño con libertad, poder hablar en clase, poder llevar gorra o la indumentaria que deseen siempre que no atenten contra libertades ajenas, etc.

Acabamos evaluando este último día de jornadas con una actividad parecida a la anterior. Estamos recogiendo todo el material recopilado para colgarlo en la página, en breve podréis consultarlo. Este día hubo mucha menos afluencia y agradecemos la asistencia de los que pudieron venir ya que en mitad de un puente fue un mayor esfuerzo.

Finalmente nos despedimos hasta la siguiente jornada, iniciativa o asamblea con muchas ganas de más.

Comisión de Pedagogía Libertaria.

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SOFTWARE LIBRE

La tecnología en general y el software en particular se han convertido, más que en una herramienta, en un arma que discrimina el grado de desarrollo y acceso a la información de colectivos, clases sociales y países. EEUU, con su legislación contra la venta de tecnología a los países del famoso “eje del mal”, decide quién puede acceder a determinadas aplicaciones y quién no. Además, parece que el uso de la tecnología presupone la renuncia a nuestra intimidad en aras de la seguridad de determinados gobiernos o empresas. Las compañías tecnológicas se hacen, de facto, dueñas de los datos de sus clientes para venderlos o ponerlos al servicio del gobierno que los solicite: usando aplicaciones como el buscador Google o el navegador Internet Explorer se envía información a Google y a Microsoft sobre nuestra navegación por Internet sin nuestro consentimiento expreso (damos nuestro consentimiento de forma tácita al usar la aplicación). Pero hay otra forma de entender la tecnología; más colaborativa, más abierta, más humana … más libre.

Hay que distinguir el software libre del software gratuito. Si una compañía ofrece una aplicación sin cobrar (como Google o Internet Explorer), sigue siendo dueña del software y puede poner las condiciones de uso que le interesen, como en el ejemplo expuesto anteriormente. Para que se pueda considerar software libre, no sólo debe ser gratuito, sino también de código abierto, es decir, el código con el que está programado debe ser accesible para cualquier persona interesada. De esta forma se tiene un conocimiento en profundidad de qué está haciendo este programa en el ordenador del usuario, se puede modificar y compartir las modificaciones y, así, construir una aplicación de forma colaborativa entre toda la comunidad de usuarios.

Cuando se habla de software libre no se puede dejar de mencionar los sistemas operativos Linux, que han supuesto la posibilidad de desarrollar potentes aplicaciones con escaso coste en universidades y otros centros de investigación. Basado en una arquitectura UNIX (mucho más potente, eficiente y “profesional”), aprovecha mejor los recursos del ordenador obteniendo un funcionamiento más rápido y limpio que el s.o. Windows. Además, por existir gran cantidad de distribuciones distintas, se puede elegir instalar una más completa con todas las nuevas funcionalidades que se van desarrollando o una más sencilla si el ordenador no es demasiado potente. Así podemos salirnos de la vorágine de la obsolescencia tecnológica reutilizando ordenadores de hace diez años con un rendimiento y velocidad de trabajo comparables a los de ordenadores nuevos con sistemas operativos de pago. Hace ya años que Linux abandonó los círculos de “expertos” y se extendió su uso como sistema operativo de PC para cualquiera interesado. Uno de los responsables de esta extensión es la distribución Ubuntu (basado en Debian). La instalación del sistema operativo incluye las aplicaciones más usadas (ofimática, visor y edición de imágenes, navegador y, en general, todas las funcionalidades que uno puede encontrar en un sistema operativo de pago). Además, la aplicación Ubuntu Software Center permite buscar, descargar e instalar en pocos segundos cualquiera de las miles de aplicaciones y utilidades disponibles. Por otra parte, la proliferación de comunidades de desarrollo y solución de problemas en la web, donde se puede encontrar respuesta las dudas que le surjan a un usuario de cualquier nivel, hace que sea más fácil aventurarse solo en el mundo Linux con la certeza de que, si estamos en apuros, no tenemos más que escribir una consulta en un buscador y obtendremos miles de sitios con respuestas, trucos, instrucciones, tutoriales, etc. Es una ventaja más del trabajo colaborativo frente al trabajo competitivo realizado por las grandes corporaciones tecnológicas.

Pero, desde luego, no todo el software libre es Linux. Hay multitud de aplicaciones gratuitas y de código abierto tanto para sistemas Linux como Windows. Algunos de los ejemplos más conocidos serían Open Office, compatible con el Office de Microsoft y con los estándares Open Document, y que no cambia de aspecto, orden de los menús y comportamiento general con cada versión, y GIMP, para edición de imágenes, tan potente como Photoshop (al menos para el usuario medio-alto, no hemos hecho una comparartiva para las funcionalidades más específicas y profesionales instaladas en módulos aparte) y más fácil de adquirir, instalar y aprender. En general, casi cualquier cosa que se pueda hacer con un ordenador se puede hacer con software libre: edición de audio y video, composición de música, dibujo técnico, diseño, correo, bases de datos, servidores, aplicaciones educativas … Sólo quedan excluidos de esta lista los juegos de última generación.

Además de las ventajas evidentes de la gratuidad y la garantía de nuestra privacidad, el uso de este tipo de aplicaciones tiene otros beneficios como son:

- la gran comunidad de desarrolladores/as y colaboradores/as garantizan la rápida corrección de errores y mejora de las versiones, así como la seguridad frente a virus y otras invasiones.
- Fomenta el trabajo colaborativo en lugar de alimentar a las grandes empresas de informática. Hay muchas personas dedicadas voluntariamente a la creación y mejora de aplicaciones, pero también hay informáticos/as profesionales que prestan sus servicios basados en este tipo de software.
- Si encuentras un proyecto que te guste, puedes colaborar de la forma que quieras y puedas: programando, diseñando, traduciendo, probando nuevas versiones…

Ofrecemos una lista (no exahustiva) de URLs con información y descarga de software libre de varios tipos:

UBUNTU: página oficial del sistema Linux más extendido. Disponible para PC, servidor, tablet y móvil.
http://www.ubuntu.com/

Otras distribuciones interesantes basadas en Ubuntu, por lo que son igual de fáciles de usar:

XUBUNTU: una distribución más ligera pero igual de vistosa y cómoda. Funciona con menos de 512 Mb RAM.
http://xubuntu.org/
DSL (Damn Small Linux): la distribución más ligera. Se puede instalar con sólo 50 Mb de disco duro. Requiere algún conocimiento de órdenes Linux ya que, para aligerarlo, se le han suprimido muchas utilidades que en otras distribuciones se realizan de forma gráfica.
http://www.damnsmalllinux.org/
DISTROWATCH: Todas las distribuciones de Linux, novedades, distribuciones personalizadas …
http://distrowatch.com/

INSTRUCCIONES para una instalación eficiente de Linux
http://www.guia-ubuntu.com/index.php?title=Particionar_el_disco_duro

SOFTWARE ALTERNATIVO: aquí puedes encontrar el software para Linux equivalente a las distintas aplicaciones de software de pago para Windows.
http://www.linuxalt.com/

SOFTWARE LIBRE PARA WINDOWS: no es necesario cambiar de sistema operativo para disfrutar del software libre. Aquí tienes todo un catálogo para usar con Windows.
http://www.cdlibre.org/consultar/catalogo/index.html

DUCKDUCKGO: buscador de Internet creado por una comunidad de internautas y que, a diferencia de Google, no rastrea ni almacena las búsquedas del usuario.
https://duckduckgo.com/

GNOME: fundación dedicada a la creación y distribución de software libre.
http://www.gnome.org/

APACHE: los creadores del servidor web más extendido del mundo (Apache HTTP Server) y de la suite de ofimática Open Office, además de multitud de aplicaciones como PDFBoxpara editar archivos pdf y otras más profesionales de gestión de redes, seguridad, etc.
http://projects.apache.org/indexes/alpha.html

MOZILLA: los creadores del navegador Firefox, la aplicación de correo Thunderbird y el sistema operativo para móviles Firefox OS, además de otras aplicaciones relacionadas con Internet como Filezillapara intercambio de archivos usando protocolo FTP.
https://www.mozilla.org/es-ES/

La web de HACKTIVISTAS contiene mucha información sobre software libre, programación, seguridad…
http://wiki.hacktivistas.net/index.php?title=Tools/

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EL PROFESOR LIBERTARIO (y III)

3.2 AUTORIDAD SIN PODER

Frente a este modelo descendente de la relación pedagógica, hace falta desarrollar un cierto contrato en el que el alumnado es invitado a participar activamente en la organización de su propio proceso de aprendizaje. Al comienzo de cada curso escolar se discute con los alumnos cuáles son los objetivos propuestos en el nivel y área en el que se está trabajando, cómo se pueden concretar o modificar esos objetivos de tal manera que se adecuen más directamente a algo que pueda ser significativo para ellos, cómo se va a organizar el proceso de aprendizaje, teniendo en cuenta los recursos de que se dispone y los criterios que se van a emplear para evaluar el trabajo que se vaya realizando y para introducir las modificaciones que la práctica vaya exigiendo. El contrato no parte del vacío, sino que se articula a partir de unos datos que tanto los alumnos como nosotros tenemos que tener en cuenta; pero eso es sólo el punto de partida y los límites que señalan el terreno en el que nos vamos a mover. Admitido eso, queda un amplio margen para la discusión y la toma de decisiones, margen que habitualmente no queremos reconocer para no iniciar ese proceso de real participación del alumnado. Es más, incluso los límites nunca están definidos de manera tan rígida como para que no exista un margen de creatividad que nos permita ampliarlos o modificarlos.

Un punto crucial en esta propuesta de llegar a acuerdos con el alumnado es el que recoge el arduo problema de la evaluación del proceso de aprendizaje. Cuando nos situamos en el sistema educativo, en la enseñanza formal, todos sabemos que una de las funciones básicas es la de calificar para poder clasificar a las personas y asignarles un puesto en una sociedad jerarquizada. La calificación, con todas sus implicaciones sociales y económicas, sigue siendo el mecanismo básico de poder del profesorado, el último recurso que está siempre presente en nuestras aulas introduciendo importantes distorsiones en la enseñanza.

Esa dimensión intrínsecamente perversa de todo proceso de calificación es real, pero también hay que reconocer que su superación sólo se podrá producir cuando se hayan superado las causas sociales que la justifiquen. Por otra parte, también es necesario admitir que, con todas sus limitaciones, el rendimiento académico parece un sistema de selección y asignación de puestos sociales más justo que los empleados en otras épocas. Lo importante en todo caso es introducir en nuestra práctica pedagógica unos modelos de calificación que ayuden a hacer frente a este problema, y eso es lo que se puede hacer en el marco de la pedagogía del contrato: incluir también en ese contrato la calificación y hacer posible que los alumnos participen en su evaluación.

No se trata de que los alumnos interioricen procesos de autocontrol que puedan ser tremendamente represivos. Para llevar adelante en buenas condiciones el contrato de calificación, hace falta, en primer lugar, situar la calificación en el marco más amplio de la evaluación. Todos debemos estar siempre interesados en evaluar lo que estamos haciendo, pues sólo así sabremos qué estamos haciendo bien y mal, cuáles son nuestros aciertos y errores y, partiendo de eso, podremos hacerlo mejor. Calificar es un subproducto distorsionado de ese proceso más amplio que sí es imprescindible en la enseñanza. Se puede y se debe enseñar sin calificar, pero no se puede enseñar sin evaluar.

El tercer ámbito en el que el contrato es imprescindible es el que se centra en las normas de convivencia que deben regular el funcionamiento del aula, un lugar en el que obviamente deben surgir desacuerdos y conflictos. También en este caso resulta nocivo reducir esa convivencia a un problema disciplinario que puede ser resuelto con un reglamento de régimen interior decidido por el profesorado, siendo éste el único capacitado para llevarlo adelante en el aula. En primer lugar, los estudiantes tienen que participar en la elaboración de las normas que rigen su comportamiento y regulan los conflictos que pueden surgir en el aula; el proceso de elaboración les permitirá tomar clara conciencia de ese tipo de problemas, potenciando así su reflexión sobre los procesos de aprendizaje y sobre las dificultades de la vida social. En segundo lugar, el alumnado tiene derecho a participar en la solución de los conflictos que surgen en el aula. Cuando se plantea un problema, y puede ser cualquiera el que detecte la existencia de ese problema, hay que discutir en el grupo cuál es el problema, sus causas y el posible modo de resolverlo; los conflictos se dan en el grupo, afectan a la vida del grupo y deben ser resueltos por el mismo grupo. Sólo en casos muy excepcionales tendría sentido que el grupo apelara a una instancia exterior para que pudiera actuar como mediadora. Por último, al igual que en los otros aspectos de esta pedagogía del contrato, se deben cuidar al máximo las garantías de que todos los afectados serán debidamente escuchados, que se tendrán en cuenta los diferentes puntos de vista y que se seguirán adecuadamente las normas propuestas para la resolución de los conflictos. Llegar a un consenso es algo siempre deseable, pero no tanto como para que no quepan en una comunidad las diferencias; son muchas las ocasiones en las que puede resultar preferible no llegar a una única conclusión que pueda suponer la anulación de perspectivas que pueden ser mantenidas con cierto rigor.

El contrato pedagógico abarca, por tanto, los contenidos, los procesos, los sistemas de evaluación y calificación y las normas de convivencia. Es una propuesta específica para hacer frente al problema del autoritarismo en el aula y para desarrollar relaciones pedagógicas liberadoras. El contrato se convierte tanto en punto de partida como en punto de llegada de un proceso de aprendizaje. Es punto de partida en la medida en que supone una concepción de la educación y de las personas que participan en las relaciones pedagógicas (profesores y estudiantes) que debe estar presente desde el principio. Ya en los niveles propios de la educación infantil es posible establecer contratos pedagógicos con los niños. Pero es también un punto de llegada; las actitudes y habilidades que son necesarias en una comunidad regida por el contrato no surgen espontáneamente, hay que desarrollarlas y potenciarlas, tarea algo ardua en una sociedad que parece regida por normas diferentes, por más que los sistemas de democracia representativa digan basarse en el contrato social. El profesor no puede, por tanto, ser uno más en este proceso. De él se espera que genere las condiciones que hagan posible que los alumnos se embarquen en esa dinámica del contrato de tal manera que éste vaya enriqueciéndose en la forma y el fondo, en los procedimientos y en los contenidos. Ese es el difícil papel de una persona dedicada a la enseñanza del que vengo hablando en este apartado: debe ser uno más, pero al mismo tiempo no es uno más y para eso deberá siempre ejercer su autoridad sin que esta tenga nunca nada que ver con el poder.


4. SOLIDARIO Y AUTOGESTIONARIO

En lógica continuidad con lo que acabo de mencionar, la fórmula más adecuada para evitar cualquier tipo de autoritarismo en la enseñanza pasa por organizar una práctica cooperativa y autogestionaria. Poco más puedo añadir aquí a lo que ya he comentado en el apartado anterior. La solidaridad y la autogestión no se predican, se muestran en la práctica cotidiana, pues sólo pueden adquirirse a través de su ejercicio, siempre y cuando ese ejercicio incluya la reflexión permanente sobre lo que se está haciendo. Se puede entender, por tanto, que la pedagogía del contrato que acabo de esbozar se convierta en eje sobre el que pivota una propuesta de trabajo solidaria y autogestionaria. El contrato pedagógico nos lleva inmediatamente a convertir nuestras aulas en una comunidad de investigación y el centro en una comunidad justa.

Transformar el aula en una comunidad de investigación significa romper completamente con el modelo de educación bancaria que denunciaba Freire. Se rompe con un esquema en el cual el profesor es el depositario de un saber que transmite para que sea recibido por el alumnado. Más bien estamos buscando una relación multipolar en la que, como ya he dicho, el profesor desempeña un papel básico, pero no exclusivo ni tampoco central. Los niños deben darse cuenta de que las relaciones de aprendizaje se desarrollan en diversas direcciones. Por descontado van del profesor al alumno, pero también van del alumno al profesor y lo que es más importante, van de unos alumnos a otros. Y no tenemos que pararnos en las paredes del aula; es necesario transformar igualmente todo el centro en una comunidad justa en la que los alumnos participan directamente en todos los aspectos relacionados con la gestión del centro: discuten sobre la organización pedagógica, participan en la elaboración de las normas de convivencia y en la resolución de los conflictos, intervienen en el diseño del proyecto educativo y en la adecuación de los objetivos generales de la educación al centro específico en el que están aprendiendo.

No puedo dedicar más tiempo a desarrollar estas ideas, que trataremos con más detalle en un capítulo dedicado exclusivamente a la autogestión en el centro. Lo importante en el marco de este capítulo sobre el profesor libertario es insistir en que un modelo de vida personal y social basado en al apoyo mutuo no surge espontáneamente. Hay que facilitar su crecimiento y ayudar a que arraiguen las condiciones que hacen posibles esas prácticas solidarias. Eso es algo que se puede y se debe hacer directamente en el aula, pero para ello debemos romper con muchas inercias adquiridas que se basan precisamente en una concepción jerarquizada de la relación pedagógica y del papel del profesor, al que se le atribuye toda la capacidad mientras que se priva de la misma a los niños. El profesor libertario debe, por tanto, fomentar prácticas colaborativas de aprendizaje, generar situaciones en las que los niños se vean animados a trabajar en equipo, aportando cada uno según su capacidad y recibiendo cada uno según sus necesidades. Y esas prácticas y situaciones no son algo que proponemos que hagan los alumnos, sino algo que hacemos nosotros mismos todos y cada uno de los días que estamos en el aula, del mismo modo que mostramos el valor de la solidaridad cuando dedicamos mayor tiempo y energía a aquellos alumnos que tienen mayores dificultades en su proceso de aprendizaje.

La apuesta por una pedagogía solidaria y autogestionaria significa también romper con una cierta dinámica que convierte los centros en pequeños reinos de taifas en los que cada uno campa a su aire sin intentar un trabajo en equipo medianamente creíble. Hay que formar grupos de trabajo con las otras personas que trabajan en el centro con nosotros, realizar proyectos conjuntos de investigación-acción e incidir colegiadamente en la gestión y orientación del funcionamiento del centro, desarrollando hasta el máximo posible formas asamblearias de discusión de problemas y propuestas y de toma de decisiones. El modelo no es algo que sólo sirva en un ámbito, sino que forma parte de nuestra visión del mundo y debe hacerse presente en todas las instancias en las que está implicada nuestra actividad profesional. Primero, por descontado, en el aula con los alumnos. Pero a continuación también en el centro con el resto de los compañeros de trabajo. Y por último, como no podía ser menos, implicándonos en organizaciones de renovación pedagógica o sindicales en las que podemos unir nuestros esfuerzos a los de otras personas que están también esforzándose por mejorar la educación, y contrastar nuestras ideas con las de aquellos que pretenden vincular la transformación del sistema educativo con una transformación más amplia de la sociedad.

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